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Andrés Romero pierde en Riaza al caballo Hidalgo, de la Yeguada Hermanos Merino

20190916 hidalgo02Dice la crónica de la actuación hoy de Andrés Romero que ha sido una tarde triste, de hacerse fuerte. El motivo, el hecho de que el rejoneado onubense haya perdido al caballo Hidalgo, de la Yeguada Hermanos Merino, tan sólo unos minutos antes de hacer el paseíllo en la localidad segoviana. La causa ha sido un cólico de efecto fulminante que ni siquiera ha dejado margen de reacción para trasladar al caballo al Hospital Veterinario Sierra Norte de Madrid, como así fue la primera intención. Hidalgo empezó a sentir molestias al poco de que los mozos de cuadra de Andrés hubieran terminado de trenzarlo para torear esta tarde y todo fue muy rápido a pesar de la inmediata intervención de un veterinario.

 

“Hidalgo era un caballo muy especial. Estética y técnicamente, ya se hacía notar nada más salir a la plaza por su plasticidad y por la clase que destilaba en cada uno de sus movimientos, con sólo verlo andar. Salía con él al ruedo para iniciar las faenas y sentía el run run que provocaba en el público. Era uno de esos caballos que enamora y que hacía que los aficionados se metieran ya en las faenas antes, incluso, de empezar”, destaca Andrés Romero, para quien la tarde en Riaza “ha sido una pura cuesta arriba porque una noticia así te parte en dos. Paso muchas horas con mis caballos, son mi otra familia. A ellos les dedico un gran número de horas y toda la atención a mi alcance, por eso cuando sucede algo así, como digo, se te parte el alma en dos”. De hecho, Andrés brindó al cielo, a Hidalgo, su segunda faena de la tarde y renunció a salir en hombros por respeto a su compañero de tantas faenas importantes. Es más, él mismo reconoce que “estuve a punto de no poder salir a torear. Me vine muy abajo al saber que Hidalgo había muerto y me ha costado y pesado mucho toda la tarde superar el tremendo bajón anímico que me ha provocado. Estamos todo el equipo destrozado”

 

“Muy afectados” se declaran también Miguel, Mario y Sergio Merino, propietarios de la yeguada cuyo hierro llevaba grabado el caballo, una de sus primeras y más importantes aportaciones a la cuadra del jinete onubense, y quienes aseguran que “Hidalgo era un caballo distinto, con una clase excepcional y un techo muy alto por alcanzar. Ya era importante, pero prometía serlo aún más”. De hecho, era uno de los pilares de la cuadra de Andrés Romero desde que llegara a ella. Tenía ocho años y era de sangre luso-árabe. “Como cada mañana de toros, estuve repasando la cuadra a mediodía con mi gente, comprobando que todo estaba bien y no había nada que nos hiciera pensar que pudiera suceder algo así. Pero ya sabemos lo delicado que es el sistema digestivo de los caballos y los efectos determinantes que provocan cólicos como el que ha sufrido. Ha sido todo tan rápido como fulminante”, explica el rejoneador. 

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